
Hace dos días comenzaba nuestra aventura por la cuasi-infinita red de redes, y nuestro redactor jefe Tim Skorie hacía una pequeña introducción acerca de lo que va a ser nuestro blog. Pues bien, nosotros somos Kris Tomei y Moe Skiirt, y nos ha correspondido a nosotros, desgraciadamente, ser los primeros en publicar un artículo, ya que somos los encargados del mundo de las celebridades y de la música respectivamente, y el día 25 de junio será recordado siempre en la historia de la música mundial como un día triste. Esa noche, aproximadamente a las 00:45, nos llegaba la noticia a través de la página http://www.tmz.com/ de que Michael Jackson, el Rey del Pop, fallecía en un hospital de Los Ángeles a causa de un paro cardíaco. La noticia no era nueva, ya que no era la primera vez que corría el rumor de que el cantante había muerto. Sólo que esta vez era cierto. Decenas de fans se agolpaban a la puerta del hospital para recibir noticias sobre su ídolo lo antes posible, ansiosos por escuchar una voz que les dijera que nada de esto había ocurrido. Llantos, gritos, angustia... la noticia iba adquiriendo los fúnebres aires de la certeza; en la CNN se anunciaba como cierta, en los demás canales de noticias iba apareciendo poco a poco, al igual que en el resto de diarios digitales y/o digitalizados.
Ayer por la mañana mucha gente aún no se lo podía creer. Y menos aún aquellos que tenían entradas para alguno (o varios) de los últimos 50 conciertos que tenía previstos ofrecer en Londres. Homenajes en programas de televisión, noticiarios despidiéndose al ritmo de Billie Jean o de Thriller, y los primeros comentarios sobre la turbulenta vida de Michael Jackson: sospechas y acusaciones de pederastía, su afán por cambiar el color de su piel (y la forma de su cara en general), el momento en que sacó a su hijo por una ventana, para sorpresa y terror de los allí presentes... En resumen, la excéntrica vida que tuvo, y que probablemente empañe el recuerdo que podamos tener de él.
Nuestra opinión es que debemos recordarle como el artista que fue, creador de obras maestras de la música moderna como las dos antes citadas: Billie Jean, Thriller, además de otras como Black or White (apropiado título, por cierto), Bad, Smooth Criminal, y un largo etcétera más. Un artista a la altura de mitos como Frank Sinatra, Elvis Presley o John Lennon.
No obstante, por otro lado TAMBIÉN deberemos recordarle como la persona extraña que era, un negro que no quería ser negro, un hombre que no quería crecer (numerosas eran sus analogías con Peter Pan), un raro ser tras una fabulosa máscara musical, empeñado en vivir lujosamente y rodeado de niños; conducta muy probablemente creada a partir de una infancia traumática, debido a su temprano triunfo junto a sus hermanos en los Jackson 5, y a una excesiva presión mediática causada por esa fama, sumado todo a la exigencia y burlas de su padre. El tiempo juzgará a Michael, y éste no debería ser un juicio duro.
Michael Jackson siempre vivirá en nuestra memoria... y en el País de Nunca Jamás de la Historia de la Música.
Kris Tomei,
desde algún recóndito cuchitril en Barcelona...
Ayer por la mañana mucha gente aún no se lo podía creer. Y menos aún aquellos que tenían entradas para alguno (o varios) de los últimos 50 conciertos que tenía previstos ofrecer en Londres. Homenajes en programas de televisión, noticiarios despidiéndose al ritmo de Billie Jean o de Thriller, y los primeros comentarios sobre la turbulenta vida de Michael Jackson: sospechas y acusaciones de pederastía, su afán por cambiar el color de su piel (y la forma de su cara en general), el momento en que sacó a su hijo por una ventana, para sorpresa y terror de los allí presentes... En resumen, la excéntrica vida que tuvo, y que probablemente empañe el recuerdo que podamos tener de él.
Nuestra opinión es que debemos recordarle como el artista que fue, creador de obras maestras de la música moderna como las dos antes citadas: Billie Jean, Thriller, además de otras como Black or White (apropiado título, por cierto), Bad, Smooth Criminal, y un largo etcétera más. Un artista a la altura de mitos como Frank Sinatra, Elvis Presley o John Lennon.
No obstante, por otro lado TAMBIÉN deberemos recordarle como la persona extraña que era, un negro que no quería ser negro, un hombre que no quería crecer (numerosas eran sus analogías con Peter Pan), un raro ser tras una fabulosa máscara musical, empeñado en vivir lujosamente y rodeado de niños; conducta muy probablemente creada a partir de una infancia traumática, debido a su temprano triunfo junto a sus hermanos en los Jackson 5, y a una excesiva presión mediática causada por esa fama, sumado todo a la exigencia y burlas de su padre. El tiempo juzgará a Michael, y éste no debería ser un juicio duro.
Michael Jackson siempre vivirá en nuestra memoria... y en el País de Nunca Jamás de la Historia de la Música.
Kris Tomei,
desde algún recóndito cuchitril en Barcelona...
y Moe Skiirt,
desde una lujosa suite en un hotel de Las Vegas...
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